PEREGRINAJE A SCHOENSTATT, ¿TRANQUILIZADOR DE CONCIENCIA? Rafael Mascayano M.

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¿Para qué la gente va a Schoenstatt? se pregunta Rafael Mascayano. Tal vez algunos van con una real convicción y compromiso de encuentro con el Padre pero, ¿qué está pasando con la misión que se hace, en cada una de las familias alrededor del mundo? ¿No será también importante evangelizar desde nuestro propio entorno, antes que ir a Alemania?

| Rafael Mascayano M. Rafael Mascayano M.

¿Por qué y para qué ir a Schoenstatt? Hay muchos que lo hacen con la convicción de estar en un momento especial, de ir a renovar lo que fue la Alianza realizada por el Padre Kentenich en 1914. Sin embargo, me cabe la pregunta del por qué no vitalizar lo que se está realizando en cada uno de los santuarios, como una expresión concreta de estos 100 años de Alianza.

Cuando el Papa Francisco fue electo Papa, le pidió a sus compatriotas que mejor "hagan caridad" en vez de asistir a su instalación como Pontífice. De la misma manera ha aconsejado con ocasión de la próxima declaración de santo a Juan Pablo II.

A la vez, el Papa Francisco nos invita constantemente a salir al encuentro de los demás, a entregar a Cristo a los demás. Un encuentro verdadero con el Señor nos lleva necesariamente a entregarlo con humildad, de acuerdo a lo que cada persona vive y compartir con él esta hermosa vivencia de que Jesús ha cambiado nuestras vidas.

En más de alguna ocasión me ha tocado conversar con schoenstattianos de diversos lugares que me preguntan ¿y tú vas a ir a Schoenstatt? Al poco andar llegamos a la queja más común y que es la de no tener suficientes asesores para vitalizar dichas familias. ¿Y nosotros los laicos no podemos asumir de una vez por todas estas tareas? La respuesta es... "lo que pasa que no estamos aun suficientemente preparados". ¡Y algunos llevan 15, 20 o 30 años en Schoenstatt y aún no se atreven a salir a entregar con alegría y fuerza lo que el P. Kentenich nos entregó y regaló ese 18 de octubre de 1914! ¡No puede ser!

Nos preparamos para ir a este gran encuentro en Schoenstatt, pero aun no somos capaces de ver qué es lo que va a suceder en nuestros santuarios, y tampoco cómo asumir la conducción de ellos.

El Papa Francisco nos exhorta en su carta "Evangelii Gaudium" a salir a evangelizar: "Salgamos, salgamos a ofrecer a todos la vida de Jesucristo". El Padre nos diría: "salgamos, salgamos a ofrecer a todos lo que has vivido al interior de Schoenstatt".

No me gustaría escuchar comentarios de lo hermoso que estuvo la celebración en Alemania y después quedarse sentados recordando tan bellos momentos. ¿Dónde está la transformación? ¿Dónde está el envío? ¿Dónde estamos los laicos que tenemos que dar una nueva vida a Schoenstatt, a la Iglesia y a la sociedad?

Pareciera que en las palabras estamos muy convencidos de la fuerza de Schoenstatt, de sus Santuarios, pero en la acción aún estamos al debe. ¡Cómo admiro a tantos que han tomado el arado y se han puesto a labrar la tierra y a sembrar! Ver en Bolivia a señoras que han asumido la asesoría de la J. F., ver a profesionales que colaboran con la formación de la J.M. también en otros lugares, y así muchos ejemplos concretos. Son esos los ejemplos que debemos seguir para que en cada uno de nuestros santuarios la presencia de la Mater sea una realidad y no esperar sentados a que algún día nos pueda llegar una Hermana de María, una Señora de Schoenstatt, un sacerdote de Schoenstatt, un sacerdote Schoenstattiano Diocesano o quizás un Hermano de María...

Si la ida al Santuario de Schoenstatt no está unida a responsabilizarnos activamente desde nuestra realidad como laicos, solo quedará en un hermoso paseo sin dar los frutos de estos 100 años de Alianza.

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