Nuestra Vivencia con el Símbolo del Padre

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El Símbolo del Padre está peregrinando por Chile desde comienzos de julio. Rafael Mascayano y Nena O´Ryan fueron los encargados de traerlo desde Paraguay. Éste es su testimonio: "Entregamos el Símbolo del Padre y vimos que ya no éramos los mismos que cuando partimos y en el Santuario dimos a la Mater inmensas gracias por este regalo tan inmerecido, tan regaloneado y bendecido". 

| Rafael Mascayano Rafael Mascayano

Era el 16 de junio pasado. Estábamos en una jornada de la Comunidad Apostólica Militante de la Rama de Matrimonios del Valle de María, cuando el P. Eduardo Aguirre se nos acercó y preguntó sin ninguna anestesia: "Nena y Rafael, quisiera pedirles si ustedes podrían ir a Paraguay a buscar el Símbolo del Padre y traerlo a Chile".

¿Nosotros? A ver... ¿a buscar el Ojo del Padre? Déjanos pensarlo un poco...

Conversamos y veíamos que sabíamos muy poco al respecto de este símbolo y además encontrábamos que no era muy adecuado darle tanta importancia a un objeto de este tipo. Con todo, como siempre hemos tenido una actitud de disponibilidad a lo que en el movimiento se nos pida, dijimos que sí.

Sin embargo, había un problema: no estaba claro si vendrían de Paraguay a dejarlo. Pasaron los días y no teníamos una respuesta al respecto, y había que comprar los pasajes, por lo cual el P. Eduardo nos dijo que los compráramos sí o sí.

A una semana de partir, Paraguay hacía noticia en primer plano con el cambio de gobierno de  Fernando Lugo y asumía Federico Franco.

Allí comenzaron las "conversaciones" matrimoniales sobre la conveniencia de partir o no, dado que Nena tenía un compromiso para el martes a vuelta de la ida a Paraguay (1 de julio). ¿Podríamos tener viaje de vuelta? ¿Qué pasaba si la situación allá se tornaba más conflictiva de lo prudente? ¿Dónde nos alojaríamos? ¿Quién nos recibiría? ¿Podría ir solo uno de los dos? ¿No sería conveniente aplazar el viaje? ¿Era tan importante ir a recibir este símbolo?

Como ven, éramos con lejos los menos indicados para este envío y sólo teníamos la voluntad de servicio, pero muuuyyy ignorantes.

Al final, decidimos que si el Padre y la Mater nos habían elegido para este encargo  y que nosotros nada habíamos hecho para ello, quería decir que debíamos partir y dejarnos conducir como instrumentos de ellos.

El día anterior a partir, se fue aclarando quién nos recibiría, a dónde alojaríamos y ya nos contactábamos con algunas personas de la Familia de Paraguay. Conjuntamente, nos pusimos a estudiar sobre el significado de este Símbolo del Padre, para algo saber al respecto.

En Paraguay

Llegamos a Asunción y nos recibió Stella Duarte de la Federación de Madres (Señoras acá) de Paraguay, miembro del Equipo 2014 y con varios años en el Movimiento. Incluso ella había escrito varios de los textos del programa con el cual el Símbolo del Padre recorría los distintos lugares de dicho país.

De partida, nos impresionó su profunda vivencia y ardor por este Padre que por primera vez visitaba Paraguay a través de este su símbolo de la paternidad, a la vez que había unido fuertemente a todos los schoenstattianos de su país. Nos sentimos tremendamente ignorantes tanto en lo que este símbolo realmente significaba y cómo el padre Kentenich se hacía presente a través de él. Y no era algo "sentimental o afectivista", sino algo profundo que unía vivencialmente a una Familia en torno a su "papá", a su persona, a su misión.

Por otro lado, nosotros que esperábamos conflictos, revueltas y peleas, nos encontramos con un país en calma, preocupado por lo sucedido pero, sin embargo, bastante tranquilo.

Tanto el esposo (que no es schoenstattiano) de Stella como sus hijos nos recibieron con gran cariño y amabilidad, haciéndonos sentir "como en casa" y allí comprobamos que aunque no nos conocíamos había algo especial que compartíamos independientemente donde estuviésemos como hijos de una misma Madre y Padre.

Estuvimos al día siguiente en una misa en el "Santuario Joven" de Asunción y quedamos admirados de jóvenes que eran los protagonistas del Movimiento, con una vivencia y pasión admirable por Schoenstatt. Stella nos comentaba que como equipo habían decidido, que en todas las actividades los jóvenes debían ser los principales actores ya que ellos serían quienes  asumirían el movimiento en los años próximos. Realmente aquí la hora de los laicos se vive en cada situación, en cada conversación, en cada oración.

El sábado en la noche, en una misa especial, recibimos el Símbolo del Padre de manos de Jaime y Lourdes (Jefes del Equipo 2014 y del Movimiento en Paraguay) en una hermosa liturgia para traerlo a Chile. Con lo ya experimentado, estábamos recién en condiciones de ser portadores de esta presencia del Padre hacia nuestro país.

Stella, siendo miembro del equipo 2014, había tenido la posibilidad de tener el Símbolo del Padre un día en su hogar, pero dado que una persona lo pidió en forma especial ella lo había cedido con todo el desgarro de su corazón. Sin embargo, el Símbolo del Padre llegó el último día a su casa y procedimos a dejarlo en su Santuario Hogar esa noche hasta nuestra partida de madrugada.

Sus hijas le decían: "Ma, es el Padre al cual tú tanto quieres que no quiso irse sin visitarte en tu casa". Al ver su gran emoción, sentimos que habíamos sido extremadamente regaloneados y bendecidos por esta gran oportunidad que se nos había dado y que, tras esto, había un gran misterio del Padre y la Mater para con nosotros, más aun que nuestro ideal de grupo es ser "Manos del Padre" y nuestro Ideal Matrimonial: "Contigo Padre, luz del mundo y sal de la tierra".

El Retorno

¿Tendremos algún problema en las respectivas aduanas para trasladar este símbolo? Nos aseguraron que en la maleta estaban todos los papeles en regla, pero uno nunca sabe... Bueno el Padre tenía que preocuparse de esto.

En Paraguay, ningún problema...

En el trasbordo en Uruguay, tampoco...

En Chile, tras la última revisión del equipaje, se nos acercó uno de los del PDI,  el cual nos preguntó que llevábamos en la maleta de mano. Nuestra respuesta: Bueno, es un símbolo de un movimiento de Iglesia. ¿De qué Iglesia? Católica, del movimiento de Schoenstatt. ¿De la Florida? Sí, de la Florida. Aquí están los papeles... No, no se preocupe, está todo bien, pasen.

Afuera, un grupo de Hermanas, Juventud Femenina y Señoras esperaban con ansias y emocionadas, por lo cual abrimos la maleta y comenzaron las fotografías con él, con nuestro Padre a través de este símbolo. Ya en Paraguay habíamos aprendido que había que dejar total libertad para fotografiarse con él, ya que es como estar al lado de nuestro Padre Kentenich quien nos vine a visitar y a un padre hay que abrazarlo, estar junto a él.

Llegar a Bellavista y comenzar a escuchar las campanas fue algo maravilloso y emocionante. Recorrer desde el estacionamiento hasta el monumento del Padre con el símbolo, donde un grupo representante de la familia de La Florida esperaba con pañuelos blancos su llegada. Claro que al ver a Guillermo y Kikí Tagle, no pudimos sino dejárselo unos minutos en sus manos. ¡Es que es toda una historia de vinculación con nuestro Padre José!

Entregamos el Símbolo del Padre y vimos que ya no éramos los mismos que cuando partimos y en el Santuario dimos a la Mater inmensas gracias por este regalo tan inmerecido, tan regaloneado y  bendecido.

"El Padre me ve,

El Padre me ama

El Padre me necesita".

Rafael Mascayano M. y Nena O´Ryan S.

 

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