Cuando el Mundo Gira Alrededor de mi Ombligo (Parte I)

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Cuando el Mundo Gira Alrededor de mi Ombligo (Parte I) No se si los editores de Schoenstatt Vivo permitirán que haya polémica entre columnistas y exista debate, sin embargo, creo que si mantenemos ciertos límites de prudencia y respeto le hará muy bien este tipo de discusión a nuestro periódico virtual; siempre con el ánimo de dar información a nuestros lectores y bajo la premisa que cada uno debiera formar su propia opinión y ojala alimentarla bajo nuestros valores de Schoenstatt. Demás está decir que siendo Schoenstatt un movimiento pedagógico, este tipo de discusión debiera interesarnos a todos y llevarnos a alguna parte, ojala más cerca de Dios. Cuando Rafael Mascayano dice (en un comentario escrito) que en mi anterior columna "tengo un fuerte desconocimiento de lo que los jóvenes en realidad están planteando" me imagino que asume como erróneo el documento publicado por la CONFECH en su sitio oficial de Internet y que una propuesta mejor es lo que el movimiento Educación 2020 (E-2020) está ofreciendo en su documento "Agenda Inmediata 2009-2010". Bueno, yo no creo que sea así, y para confirmar eso, basta decir que nadie de E-2020 está sentado oficialmente en la mesa de negociación entre el Gobierno y los estudiantes; por lo tanto, lo que propone E-2020 es una de las tantas ideas buenas (o malas) que en este rato están circulando en Chile para resolver el tema educativo y diría que es muy diferente a lo que persigue la CONFECH. ... ... (Pinche en Leer más... para ver el artículo completo.)

| Mario Requena Pinto (Bolivia) Mario Requena Pinto (Bolivia)
Cuando el Mundo Gira Alrededor de mi Ombligo (Parte I)

No se si los editores de Schoenstatt Vivo permitirán que haya polémica entre columnistas y exista debate, sin embargo, creo que si mantenemos ciertos límites de prudencia y respeto le hará muy bien este tipo de discusión a nuestro periódico virtual; siempre con el ánimo de dar información a nuestros lectores y bajo la premisa que cada uno debiera formar su propia opinión y ojala alimentarla bajo nuestros valores de Schoenstatt. Demás está decir que siendo Schoenstatt un movimiento pedagógico, este tipo de discusión debiera interesarnos a todos y llevarnos a alguna parte, ojala más cerca de Dios.

Cuando Rafael Mascayano dice(en un comentario escrito)que en mi anterior columna "tengo un fuerte desconocimiento de lo que los jóvenes en realidad están planteando" me imagino que asume como erróneo el documento publicado por la CONFECH en su sitio oficial de Internet y que una propuesta mejor es lo que el movimiento Educación 2020 (E-2020) está ofreciendo en su documento "Agenda Inmediata 2009-2010". Bueno, yo no creo que sea así, y para confirmar eso, basta decir que nadie de E-2020 está sentado oficialmente en la mesa de negociación entre el Gobierno y los estudiantes, por lo tanto, lo que propone E-2020 es una de las tantas ideas buenas (o malas) que en este rato están circulando en Chile para resolver el tema educativo y diría que es muy diferente a lo que persigue la CONFECH.

Como dije antes, los comentarios y "premisas" que escribí en mi anterior columna se basan y derivan del documento de la CONFECH, pero al leer de nuevo la columna, creo que es bueno hacer unas aclaraciones, lo que no significa que piense ahora que mis conclusiones estén equivocadas.

Primero aclaremos lo que pide Rafo Mascayano. Según Rafael, no es cierto que los estudiantes exijan que las universidades privadas también debieran ser gratuitas, y que yo estoy afirmando eso. Bueno, tendrá que leer por tercera vez la columna que escribí, porque en ninguna parte afirmo tal cosa.

El tema está en que la CONFECH dice que las entidades privadas que dan educación no debieran tener fines de lucro. ¿Qué es fin de lucro? En la literatura económica se entiende como entidades sin fines de lucro a aquellas que no buscan tener beneficios o utilidades y si éstas existen, en vez de ser repartidas entre sus dueños, se deben reinvertir en la misma institución.

El tema es peludo, ya que la forma más fácil de no tener utilidades en entidades prestadoras de servicios de educación es aumentando los gastos. En otras palabras, una universidad privada que no tenga fines de lucro, si le exigen que reinvierta todas sus utilidades, lo que harán los empleados de esa entidad (que en los hechos suelen ser los dueños) será aumentar sus salarios y en general sus gastos. Con eso, los dueños o administradores de esa institución retirarán sus utilidades vía gasto. Como esa "jugada" es obvia, el Gobierno, para mantener el principio de que no hay lucro, tendrá que entrar a controlar y supervisar el gasto y los salarios de las universidades privadas.

Esta medida es exactamente lo mismo que hace el Estado en las entidades públicas dedicadas a la educación.

En otras palabras, el punto 1.b del petitorio de la CONFECH, en los hechos está pidiendo una intervención masiva y directa del Estado en la educación privada de todos los niveles, lo que en la práctica es en realidad una cuasi-estatización. Se debe recordar también que ya la gran mayoría de las entidades de educación privadas chilenas se definen como entidades sin fines de lucro y que lo hicieron no por motivos filantrópicos sino para no pagar impuestos a las utilidades.

Sigamos. Otro comentario (Patricio) dice que la educación es un bien público. Veamos que es un bien público. Según nosotros los economistas, un bien público es aquello cuyo consumo por una persona no impide que también hagan usufructo de exactamente el mismo bien otros individuos. Por su parte los abogados definen un bien público de manera parecida: Un bien público es aquello cuyo uso no se agota por su consumo y todos los habitantes de una comunidad tienen derecho a tenerlo. Además la propiedad y mantenimiento corresponde a algún nivel del Estado. Por estas características normalmente los bienes públicos son gratis. El ejemplo más clásico son las plazas y las calles.

Pero vamos a la realidad. Si un domingo la mañana hay 10 personas en una plaza andando en bicicleta, esas 10 personas están felices. Pero qué pasa si metemos 200 personas a andar en bicicleta en la misma plaza ese domingo, todo esto bajo el concepto que todos tenemos derecho a andar en bicicleta. El resultado es claro: nadie puede andar en bicicleta y al final en lugar de tener una satisfacción todo el mundo tiene un mal rato.

¿Cuál es la solución? Hay tres: la primera, la que dirían los socialistas que es aumentemos la cantidad de plazas que hay en el país, porque todos tenemos derecho a andar en bicicleta. Un socialdemócrata dirá: ya que no hay dinero para hacer más plazas organicemos a la gente para que el uso de la plaza sea por horarios y por lo tanto hagamos reglamentos y pongamos policías para que los controlen. En otras palabras, aumentemos la regulación (leyes y reglamentos) y contratemos más personas para que vigilen el cumplimiento del derecho de la gente de consumir "el uso" de la plaza. El empresario privado dirá: "Hay gente que está dispuesta a pagar por tener una mejor satisfacción cuando anda en bicicleta, por lo tanto haré parques privados y cobraré una entrada". Y un economista dirá: ¿Aparte de donde sacar el dinero, cómo me aseguran que no es más beneficioso destinar ese dinero a hacer más caminos, fábricas, destinarlo a la Salud o a los parques?

En la educación es lo mismo. Todos tenemos derecho a ella y al final el problema se reduce a cuánto es el dinero que se dispone para asegurarnos que ese derecho se cumpla. Una pregunta crucial es: ¿Si todos tenemos derecho a la educación, hasta donde debo gastar dinero para asegurar que se cumpla ese todo? O mejor explicado aún: ¿Es superior para el país y la sociedad gastar $US 5,000 en la educación de un técnico que arregla autos o mejor en un chico que tiene problemas de adaptación y comportamiento?

Y además no es sólo tema de poner dinero sino con qué calidad se da el servicio, como se lo controla, evalúa y castiga a los que no pueden rendir y cuánto se paga a los que están trabajando en ofrecer el servicio educativo.

Las propuestas de la CONFECH reducen el problema a un nivel simple ya que asumen que dado que la educación es un derecho, y además un bien público, es problema del Estado ver de dónde saca el dinero. Y ahí la cosa se pone complicada. El Estado vive de los impuestos y si se aumenta el gasto en educación significa que habría que aumentar los impuestos. En ese sentido es una afirmación tramposa el decir que el 85% de los chilenos apoyan el movimiento estudiantil. Si se preguntara: ¿Está usted dispuesto a que le aumenten los impuestos en un 20% para financiar el aumento en el gasto educativo? -léase salario de los profesores- Está claro que en este caso el 85% de los chilenos diría No.

En otras palabras, tenemos aquí el dilema clásico del bien público: yo quiero consumirlo, pero no quiero pagar para financiar que el Estado lo ofrezca.

Al leer la propuesta Educación 2020, hay un exceso de "wishful thinking". O sea muchas buenas intenciones y poco realismo. Una propuesta que a mi modo de entender es ingenua es "el envío al Parlamento de un proyecto de ley sobre Carrera Docente, que siente las bases para que, en forma gradual pero garantizada, el país pueda contar hacia el año 2020 con una planta de profesores de nivel equivalente a los de países desarrollados, con una estructura de remuneraciones e incentivos, monetarios y no monetarios, similares a los de otras carreras prestigiadas en Chile. (Entiéndase como abogados, ingenieros o médicos)

En esta idea hay dos problemas. El primero es como siempre, el económico. Definir por ley un aumento sustancial y gradual de las remuneraciones de los maestros a tal extremo que se incremente de manera significativa el gasto en educación (alrededor de $US 1800 millones anuales) para mejorar los ingresos de los 170,000 maestros y para que los mejores ganen al nivel de médicos o ingenieros significa un golpe muy fuerte a las finanzas estatales, que cualquier gobierno serio no debería aceptar.

El segundo es que si bien esta propuesta está atada a un cambio en el Estatuto Docente, de tal manera que a los profesores se los remunere por calidad y evaluación continua y no por antigüedad, la idea tiene que pasar primero el cedazo que significa hacer que los profesores actuales acepten que deberán ser evaluados (y castigados cuando la evaluación sea insatisfactoria) para mejorar sus ingresos.

Eso es de nuevo "wishful thinking" y quisiera ver qué Gobierno logrará hacer aprobar un cambio tan radical en el sistema docente. Lo más probable es que los actuales profesores, ante la sola intención que se cambie esa característica del Estatuto Docente, llamen a una huelga nacional indefinida y movilizada, haciendo retroceder al Gobierno en su propuesta.

Por otra parte, hay varias ideas muy buenas en E-2020 y está claro que se debiera buscar como implementarlas, sin embargo, deben buscar formas más reales de ejecutarlas, particularmente las relacionadas con los presupuestos y las evaluaciones. Mi sugerencia es que incluyan en su grupo de discusión economistas y además que ocupen la técnica de discusión, pronóstico y planificación llamada Delphi.

Cuando digo que la Universidad de Buenos Aires (UBA) (que es estatal) está en el puesto 152 en el ARWU y que eso sería una contradicción con lo que afirmo en la columna, reconozco que se podría tomar así, pero los que conocemos esa Universidad sabemos la cantidad de penurias que pasan para poder liberarse de los pesados controles públicos y la interferencia política. El puesto 152 se debe principalmente a su departamento de investigación de Biología, Química y Medicina, cuyos investigadores recibieron premios Nobel (1945, 1947 y 1984) y gracias al prestigio de esas escuelas, todavía el Estado les da dinero para continuar, de manera muy pobre, sus investigaciones. Es así que la UBA aparece el puesto 152 sólo por la reputación que le da sólo uno de sus departamentos académicos. Para mayor explicación, dos de esos premios Nobel tuvieron que irse de Argentina por interferencia política, la burocracia estatal y la escasez de presupuesto. En otras palabras, se cumple lo que afirmo en mi anterior columna: que la intervención estatal en la educación tiende a ser ineficiente y de poca calidad comparada con la educación privada.

Proponer soluciones debe partir del hecho que siempre se debe tener en cuenta que nunca hay problema en llegar a un acuerdo respecto al Qué se debe hacer, y por eso todos estamos de acuerdo en Que la educación debe mejorar, en Que no haya pobreza en el mundo, en Que debemos acelerar la canonización del Padre Kentenich, etc., etc.

Es obvio que todos estamos de acuerdo en QUÉ hay que hacer. La cosa es CÓMO hacerlo y como nunca hay acuerdos en los caminos que se deben seguir para resolver los problemas, ahí empiezan los problemas.

Por razones de espacio, la II parte de esta columna la publicaré en Diciembre y además ahí explicaré por que escogí tan sugestivo título.

Mario Requena
Noviembre de 2011
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